En el año 2010 resultamos finalistas de la primera fase del proyecto restringido en el que se convocó a 9 estudios de arquitectura destacados de Bilbao. En la segunda fase del concurso se decició adjudicar la estructura y cubrición de las ruinas del convento de la plaza del Corazón de María a nuestro equipo y el diseño de la plaza sobre la cubierta al equipo de arquitectas 6+1. 

Probablemente el hecho de dejar el claustro abierto a la plaza y la utilización de vigas prefabricadas de gran luz (21,5 m) para no tocar las ruinas y dejar el espacio libre y utilizable fueron claves para la asignación del concurso. El claustro está rodeado de una gran pieza de hormigón visto que recoge la estructura y libera en voladizo las esquinas, su parte con más personalidad. Es además una TAU, el símbolo de los Franciscanos.

En una segunda fase se nos pidió cubrir el claustro por problemas de mantenimiento. Aún pienso que estaría mejor sin haberse cubierto, pero entiendo también que posiblemente no había otra opción. Lo hicimos lo mejor posible, aunque mi estancia en el extranjero no me permitió tomar algunas decisiones importantes in situ. No obstante, el resultado general es razonablmente bueno. 

Durante el concurso se planteó la posibilidad de abrir la plaza a la Ría cortando una parte del Centro Cívico. Quizás algún día eso ocurra; desde mi punto de vista, sería una gran mejora espacial para el barrio y para BIlbao.